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Sobres cerrados, vino y colectivos: el escándalo de compra de votos que acorrala al intendente Medina y hunde a su sucesor

Dos mujeres de Córdoba capital confiesan en video cómo las arrean a votar a un pueblo donde no viven a cambio de $30.000, asado y promesas rotas de casas. La insólita admisión en cámara de Daniel Medina reconociendo los micros y el pánico del oficialismo ante el final de ciclo: Gabriel Mansilla, su delfín para 2027, en el ojo de la tormenta.

Cartel de ingreso a Las Arrias, junto a una antigua locomotora
Las Arrias, departamento Tulumba: un pueblo de 1.500 habitantes donde las elecciones se definirían con micros repletos de votantes importados. Imagen: registro de Franco Faría.

El poder en Las Arrias cruje y el oficialismo no sabe cómo frenar el tembladeral. En una localidad pequeña del departamento Tulumba donde un puñado de votos decide quién administra la municipalidad y sus millonarios recursos, una serie de grabaciones explosivas sacó a la luz la maquinaria más oscura del clientelismo político cordobés: el arreo sistemático de votantes que jamás pisaron el pueblo, fletados en colectivos desde los barrios marginales de Córdoba capital para torcer elecciones.

Pánico en el municipio: el fin de ciclo y la sucesión amenazada

Juan Daniel Medina transita los meses finales de su segundo mandato consecutivo sin posibilidad constitucional de reelección. Con la obsesión de no perder el control del feudo, tejió un plan de repliegue estratégico: proyectarse él mismo como candidato a legislador departamental y ungir a su mano derecha y secretario de Gobierno, Gabriel Mansilla, como el candidato oficialista para 2027.

Pero el plan de coronación quedó bajo sospecha terminal. La indignación vecinal estalló al confirmarse lo que en las calles de tierra de Las Arrias era un secreto a voces: la gestión municipal no se sostendría por el voto libre y genuino de su gente, sino por una estructura de votantes "importados" que se empadronan con domicilios falsos y son arreados el domingo electoral para aplastar la voluntad de los vecinos que viven y tributan todo el año en la localidad.

El "voto delivery": 150 km, vino y el sobre cerrado en la mano

Las pruebas son estremecedoras. En la investigación audiovisual “Último momento: Las Arrias”, dos vecinas del barrio Villa Rebol de Córdoba capital se sentaron frente a cámara. Con capuchas y de espaldas por miedo a represalias, relataron con lujo de detalles la operatoria que avergüenza a la política del norte cordobés.

“La única relación que tengo es cuando ellos vienen a buscarnos para llevarnos a votar.”

La confesión: No conocen Las Arrias, no tienen familia ni propiedades allí. Las cargan en colectivos exclusivamente para votar al oficialismo.

Testimonio exclusivo del informe “Último momento: Las Arrias”.

El relato no deja dudas: un puntero apodado “Mariano” o “el Gusano” se encarga del reclutamiento en la capital provincial. Con la promesa de un día de fiesta, comida y plata fácil, llenan los asientos del colectivo. Pero la maniobra delictiva se consuma antes de llegar al pueblo: a los votantes les entregan directamente el sobre con la boleta oficialista cerrada y lista para meter a la urna.

“Nos da un sobre con el voto a medida que vamos subiendo.”

Sin libertad para elegir: El voto sale digitado desde la capital provincial. Suben al micro con el sobre cerrado en mano.

Fragmento del informe audiovisual. 51 segundos de tensión pura.

El engaño del clientelismo: prometer una casa y pagar con dos chapas

La miseria de la política clientelar queda al desnudo en el desglose de los pagos. Las testigos aseguraron que los operadores políticos del sistema les habían prometido 50.000 pesos por cabeza para viajar y votar. Sin embargo, en el camino la cifra se achicó: apenas les pagaron 30.000 pesos, un asado al paso y “un par de vinos”.

Peor aún fue la estafa moral sobre la necesidad habitacional: “Nos iban a dar un terreno, nos iban a hacer una casa… y terminó dando unas chapas y un par de bolsones de comida, nada más”, denunció con impotencia una de las mujeres frente al micrófono.

Por estrictas razones legales y de protección a la integridad física de las personas, InfoCórdoba difumina los rostros de quienes brindaron testimonio. Tampoco difunde las identidades no verificadas de los punteros señalados en el video hasta tanto la Justicia Electoral ordene las pericias correspondientes.

La confesión de Medina: admite los micros mientras simula "limpiar padrones"

Lo que desató la furia de los vecinos de Las Arrias y descolocó a todo el arco político provincial no fueron solo los testimonios de las votantes, sino la insólita naturalidad con la que el intendente Juan Daniel Medina admitió la maniobra ante las cámaras del periodista Franco Faría de Diario Primer Informe:

“Después se ponen los colectivos y ahí se sube el que quiere subirse. No se obliga a nadie que venga a votar.”

El intendente en apuros: Juan Daniel Medina no desmiente los ómnibus con votantes; intenta justificarlos bajo el ropaje de la ayuda municipal.

Entrevista exclusiva de Diario Primer Informe. 57 segundos clave.

Medina intentó cubrirse argumentando que la municipalidad realiza “muchísima ayuda social: en una boleta de la luz, en medicamentos, en traslados” e incluso reconoció que traen gente de afuera a “renovar la licencia de conducir”. Su secretario y delfín Gabriel Mansilla justificó la misma lógica en otros reportajes: “Desde asistirlo con un remedio, con un bolsón o estar presente”.

La contradicción es flagrante e insostenible: días antes de que este video se viralizara, Medina se paseaba por las radios locales prometiendo que quería “limpiar los padrones” de Las Arrias. ¿Cómo explica el intendente que dice querer sanear el padrón el hecho de que su propia administración reconozca que pone micros para traer electores desde Córdoba capital? ¿Quién paga el combustible, los choferes y los colectivos de dos pisos?

Gabriel Mansilla en el ojo de la tormenta: ¿el candidato de los votos truchos?

En el seno del oficialismo de Las Arrias se respira un clima de velorio político. Gabriel Mansilla, el secretario de Gobierno señalado para suceder a Medina en 2027, quedó atrapado en el epicentro del escándalo. Siendo el segundo hombre al mando del municipio, le resulta imposible desentenderse de la estructura de traslado y de la sospecha sobre los fondos públicos utilizados para movilizar votantes.

En la oposición vecinal y en los círculos productivos de la región ya se plantea la pregunta del millón: ¿Tiene Mansilla alguna posibilidad real de ganar una elección en Las Arrias si se le quitan los votos de los colectivos truchos? Los cálculos locales afirman que la masa de electores no residentes que votan en el pueblo oscilaría entre los 200 y 400 sufragios: en una localidad donde una intendencia se define por menos de cien votos, esa masa adulterada representa un virtual secuestro de la democracia local.

Diez años de impunidad: en 2015 copaban la escuela y hoy se repite

El escándalo actual no es un hecho aislado: es un modus operandi que lleva más de una década corrompiendo la voluntad popular en el norte de Córdoba. Ya en la elección municipal de 2015, el periodista Franco Faría documentó con su cámara la misma escena bochornosa en la puerta de la Escuela Manuel Estrada:

Dos colectivos de larga distancia estacionados en Las Arrias
Colectivos de larga distancia copando las calles de Las Arrias en la elección 2015. Imagen: archivo Franco Faría.
“Uno dice: bueno, por lo menos a 200 metros. No, no: ahí en la esquina de la propia escuela.”

Impunidad descarada: Franco Faría relata cómo estacionaban los micros de dos pisos en la misma vereda donde la gente entraba a votar.

Archivo histórico de Diario Primer Informe. 54 segundos.

Según el registro periodístico de Faría, la desfachatez era total: colectivos de dos pisos bajando electores en las esquinas de la escuela, asado con cuero y vino a dos cuadras del comicio, y gente conducida a dependencias sanitarias pegadas al colegio para cobrar el premio tras el voto.

Frente del Hospital Municipal César Gil Garro, en Las Arrias
Hospital Municipal César Gil Garro: pegado a la escuela electoral, señalado en 2015 como punto de reunión tras la votación.
“A las 9 de la mañana estaba desbordado. A la 1 de la tarde, el mismo salón completamente vacío.”

La prueba visual: El colegio desbordaba a primera hora con votantes importados y quedaba desierto en cuanto los micros pegaban la vuelta.

Registro documental de Franco Faría. 57 segundos.

La bomba judicial: ¿hacia la anulación de padrones apócrifos?

Con las pruebas audiovisuales sobre la mesa y la indignación de los pobladores que exigen terminar con el saqueo de su representación democrática, el intendente Medina intentó una jugada a la desesperada: anunció la conformación de una supuesta “comisión investigadora” municipal para analizar los cambios de domicilio en el padrón.

Para la comunidad de Las Arrias y los dirigentes opositores de la región, el anuncio suena a burla: el propio gobierno que pone los colectivos pretende ahora auditar a los que viajan en ellos. Sectores vecinales preparan denuncias formales ante el Juzgado Electoral de Córdoba exigiendo el cruce informático de DNI y la exclusión inmediata de todo aquel que no resida en la localidad.

Las Arrias está en un punto de quiebre. El sistema de acarreo que sostuvo administraciones enteras quedó desnudo ante la opinión pública provincial. Con el intendente Medina acorralado por sus propias palabras y Gabriel Mansilla herido de muerte política antes de arrancar su campaña, la era del voto por vino y chapas en el norte cordobés acaba de entrar en su cuenta regresiva.

Canal de denuncia ciudadana

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